Conoce mejor a tu pareja
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9 incógnitas de tu pareja despejadas.Está fuera de toda duda: si hay algo que nos gusta son los hombres, pero el gustar no siempre está vinculado con el entender; a veces da la sensación de que son ellos los que experimentan un largo síndrome premenstrual y actúan de modo enigmático. Por ejemplo, ¿por qué no tienen inconveniente en tirarse sobre sus amigos y jugar a la lucha libre y sin embargo se niegan en redondo a ver Brokeback Mountain para no dar pie a equívocos? En nuestro esfuerzo por tratar de dilucidarlo hemos ido directamente a la fuente y pedido a varios chicos que nos expliquen su extraño comportamiento. Algunos misterios han quedado resueltos.
¿Por qué sois capaces de gastaros 1000 euros en una televisión y os negáis a pagar más de 30 por un pantalón?
“Básicamente porque todos los pantalones nos parecen iguales y los distinguimos por colores, no por marcas o estilo –dice Cris, de 28 años–. Si encontramos unos más baratos del color que necesitamos, estupendo. Ahora, una televisión o un teléfono móvil de tercera generación tienen cientos de extras superchulos, todos ellos concebidos para impresionar a los colegas. Nada comparable a unos vaqueros, sean de la marca que sean.”
¿Por qué gritáis como energúmenos frente a la tele cuando estáis viendo deporte?
“Sabemos que los jugadores no pueden oírnos, pero si no damos rienda suelta a nuestras frustraciones puede que nos sobrevenga un ataque al corazón y nos muramos –advierte Pedro, de 29 años–. Ese jaleo es una precaución y un sano desfogue que debería contemplar la Organización Mundial de la Salud.”Damián, de 32, añade: “Es que hemos hecho una gran inversión emocional en nuestro equipo. Cuando triunfan o pierden, lo sentimos en nuestras propias carnes. Como aquel que aún es capaz de notar la extremidad que le ha sido amputada, ¿sabes?”“Los hombres gritan en los acontecimientos deportivos del mismo modo que las mujeres lloran cuando alguien se muere en una película –explica Cándido, de 25 años–. ¡Estamos expresando una emoción! ¿No se supone que eso es algo bueno?”
¿Por qué insistís en citar frases de películas cada vez que se presenta la ocasión?
“Porque es una manera fácil de relacionarnos con otros hombres –explica Paco, de 35 años–. Obviamente, no somos tan buenos como las mujeres en eso de la comunicación verbal, así que en un intento por no meter la pata o hacer el ridículo, lanzamos de vez en cuando frases de películas para asegurarnos de que el interlocutor está en la misma onda. Además, queda bien, y si no eres especialmente ocurrente, siempre puedes soltar una buena cita para hacer reír al personal.”
¿Por qué conserváis todas vuestras prendas de vestir, desde el comienzo de los tiempos (como ese jersey que usabais en el instituto)?
Sergio, de 32 años, explica: “Si un jersey me mantiene calentito, no tiene ningún agujero y aún me queda bien, ¿por qué voy a tirarlo? Es ropa que está en buen estado y, como las modas van y vienen, tal vez algún día quiera volver a usarlo”.Juanjo, de 29, dice: “Esas prendas nos recuerdan tiempos felices, como un concierto al que fuimos cuando estábamos en la universidad, la noche que salimos a celebrar un fin de curso o, simplemente, aquella época en la que teníamos un cuerpo más delgado y atlético”.
¿Por qué apiláis las cosas? Montones de monedas, de ropa, de papeles… ¿no sería más práctico aplicar un sistema de organización?
“Esas pilas son precisamente nuestro sistema de organización, lo que pasa es que se trata de un sistema vertical en lugar de horizontal –dice Samuel, de 29 años–. Además, colocados así, los objetos son accesibles: todo está a la vista. No tendríamos problema en imitar vuestro sentido del orden… si pudierais encontrar lo que buscáis en menos de una hora, claro.”
¿Por qué nos presionáis para hacer el amor en la primera cita y luego, si accedemos, no siempre llamáis?
“Es una prueba: queremos averiguar si realmente os acostaríais con nosotros la primera vez –dice Alonso, de 23 años–. Por una parte queremos que digáis que ‘sí’, pero también queremos que digáis que ‘no’, porque si os mostráis tan complacientes, probablemente sea porque siempre lo sois, lo cual os desclasifica inmediatamente para ser una novia de las de verdad, ¿me explico?”
Después de pasaros largo rato en el servicio, ¿por qué os gusta tanto comentar las incidencias que habéis vivido ahí dentro?
“Ya que tardamos tanto en salir (además de estar a lo que estamos, hojeamos una revista o leemos un libro) es normal que después intentemos justificarnos. De lo contrario, algún desprevenido podría entrar en el baño tras nuestra salida e, inevitablemente, gritar: ‘¡Qué peste, por Dios!’ –dice Borja, de 28 años–. En lugar de avergonzarte y pedir disculpas, lo asumes y confiesas antes de que te reprochen nada.”
¿Por qué a los hombres heterosexuales les gusta practicar una suerte de lucha libre con otros hombres?
“Igual que los animales reafirman sus dominios, los hombres luchan para demostrar que son más fuertes y duros que sus amigos –dice Jorge, de 32 años–. Si tengo que abrazarme a la cintura de un chico, arrojarlo al suelo y subirme sobre su cuerpo para demostrarlo… bueno, es un precio que estoy dispuesto a pagar.”
¿Cómo es que podéis recordar nombres de jugadores en activo y también retirados hace cincuenta años, o de coches, o de bandas musicales que tuvieron apenas un solo éxito… y no sois capaces de recordar los nombres de nuestros amigos?
“Porque los hombres se relacionan entre sí conversando sobre este tipo de trivialidades –afirma Tomás, de 31 años–. Recordar los nombres de tus amigos no nos hará ganar apuestas ni el respeto de nuestros colegas. Dicho esto, si tus amigos llevasen su nombre escrito en la parte de atrás de la camiseta, tendrían alguna posibilidad.”
Juana Botero

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